“For God so loved the world, that He gave His only begotten Son,
that whoever believes in Him shall not perish, but have eternal life.” – John 3:16

4.1 Viviendo En El Espíritu

(El Fruto del Espíritu)

Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. – Gálatas 5:22-23

El capítulo anterior explicó algunos elementos clave sobre el camino de un cristiano, donde se demostró que las Escrituras nos exhortan a “crecer continuamente en la gracia y al conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” y a “pelear la buena batalla de la fe”. Un componente saludable de ambos es comprender lo que significa “caminar por el Espíritu” y lo que parece ser manifiesto en la vida de un cristiano. Esto a menudo se conoce como vivir en el Espíritu (en oposición a vivir en la carne) donde “caminamos por fe, no por vista”. Este capítulo solo rasca la superficie, ya que se han escrito libros completos sobre este tema; pero quiero resaltar algunas áreas para que pueda comenzar a comprender que ya no está viviendo por la carne o por su propia fuerza de voluntad, sino por el Espíritu de Dios que permanece en usted.

NACIENDO DE NUEVO EN EL ESPIRITU DE DIOS

Repasemos brevemente lo que sucedió cuando nacimos de nuevo. Fue en ese momento que te convertiste en un hijo de Dios, cuando renaciste del Espíritu de Dios, en lugar de carne. Recibiste una nueva naturaleza: eres una “nueva criatura” en Cristo. Fue en ese momento también que el Espíritu de Dios comenzó a morar (vivir) en usted, y usted en Él (a través de Cristo):

“Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de nuevo.’ El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquél que es nacido del Espíritu.” – Juan 3:6-8

“Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” – Gálatas 2:20

“Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí.” – Juan 15:4

Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes.… ­­– Juan 15:7

Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, así anden en El. – Colosenses 2:6

Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.

Pues lo que la Ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz. La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la Ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.

Sin embargo, ustedes no están en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de El. Y si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo (es vida) a causa de la justicia. Pero si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes.

Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne. Porque si ustedes viven conforme a la carne, habrán de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne (del cuerpo), vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.

Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!” El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El. – Romanos 8:1-17

Las Escrituras se refieren a esto como estar “sellado” con el Espíritu Santo. Esto se describe simbólicamente como tener una “marca” colocada en la frente, y esta marca te identifica como ahora un hijo de Dios. El rey David escribe sobre esto en Salmos 23: “Me has ungido la cabeza con aceite”; y Apocalipsis 7: 3 dice: “sellaron a los siervos de nuestro Dios en sus frentes”. Estos versículos hablan simbólicamente de ser marcados como pertenecientes a Cristo, sellados por el Espíritu Santo, para aquellos que han aceptado a Cristo al nacer de nuevo del Espíritu y quienes lo siguen en mente, cuerpo y espíritu. Tenga en cuenta que esta no es una marca literal colocada en su frente como algunos enseñan falsamente.

También estamos “caminando por fe, no por vista”, y no por nuestro propio poder, poder o fuerza, sino por el Espíritu de Dios:

Por tanto, animados siempre y sabiendo que mientras habitamos (estamos presentes) en el cuerpo, estamos ausentes del Señor. Porque por fe andamos, no por vista (no por apariencias).

Pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar (estar presentes) con el Señor. – 2 Corintios 5:6-8

Jesús le dijo: “¿Porque Me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron.” – Juan 20:29

“‘No por el poder ni por la fuerza, sino por Mi Espíritu,’ dice el Señor de los ejércitos.” – Zacarías 4:6

El mismo Espíritu de poder que levantó a Jesús de la muerte ahora vive en ti. ¡Siempre recuerda eso! Se puede escribir mucho sobre el Espíritu Santo, suficiente para llenar un libro completo (o dos). El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad: no es una fuerza o un “eso”. Siente, piensa, actúa y es completamente Dios. El Espíritu Santo también se describe como:

  • El Espíritu Eterno,
  • El Espíritu de Cristo,
  • El Espíritu de Vida,
  • El Espíritu de la Promesa,
  • El Espíritu de Juicio y Fuego (ardiente), y
  • El Aceite del Gozo

SIGUE BUSCANDO LAS COSAS DE ARRIBA

Debemos “ser como Cristo”, emulándolo en todas las cosas, siguiendo sus ejemplos. Seguir a Cristo lleva a cabo una acción desinteresada (obediencia), no solo palabras ociosas de profesión. Seguir a Cristo también significa negarse a sí mismo (morir a sí mismo) y buscar la voluntad de Dios, en lugar de la tuya. El apóstol Pablo describe esto como ponerse tu nuevo yo:

Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira (la mente) en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con El en gloria.

Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas, en las cuales ustedes también anduvieron en otro tiempo cuando vivían en ellas. Pero ahora desechen también todo esto: ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca.

Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aquél que lo creó. En esta renovación no hay distinción entre Griego y Judío, circunciso e incircunciso, bárbaro (uno que no era Griego, ni por nacimiento ni por cultura), Escita, esclavo o libre, sino que Cristo (el Mesías) es todo, y en todos.

Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia (tolerancia); soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad (de la perfección).

Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones. Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre. – Colosenses 3:1-17

Además, como hijos de Dios que viven en el Espíritu, debemos “poner nuestra  mente en las cosas de arriba [las cosas celestiales], no en las cosas que están en la tierra [este mundo material]”. Ya no debemos conformarnos a este mundo, pero para ser transformados, buscando las cosas que están arriba, porque nuestra ciudadanía está ahora en el cielo, no en la tierra. Esto también se llama vivir una vida “llena del Espíritu”. No te preocupes si todo esto no tiene sentido para usted en este momento, lo importante es que comience a emular a Cristo a través de la obediencia a Sus mandamientos, como un “hacedor” de la palabra en lugar de simplemente un “oyente” de la palabra. A medida que continúes por el camino de la obediencia, encontrarás que las cosas se vuelven más claras para ti.

Estamos llamados a ser una luz para el mundo, señalando el camino hacia Jesús y la salvación eterna. Debemos vivir nuestras vidas para que otros vean nuestras buenas obras para que el Padre Celestial sea glorificado. Debemos obedecer a Dios, más que al hombre. Ya no seremos dominados por los deseos de la carne, la lujuria de los ojos y en la búsqueda continua de la fama, la fortuna y el poder. Está escrito:

Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores. – 1 Timoteo 6:9-10

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.” – Mateo 6:24

Entonces les contó una parábola: “La tierra de cierto hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí: ‘¿Qué haré, ya que no tengo dónde almacenar mis cosechas?’ Entonces dijo: ‘Esto haré: derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes, y allí almacenaré todo mi grano y mis bienes. Y diré a mi alma: alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete.’ Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?’ Así es el que acumula tesoro para sí, y no es rico para con Dios.” – Lucas 12:16-21

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” – Mateo 6:19-21

Además, parte de buscar las cosas anteriores también se describe como “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Esto significa comenzar a descartar los pensamientos pecaminosos, carnales, mundanos y egoístas, y descartarlos a través del poder de Cristo; desterrarlos de tu mente cuando ocurran. Con el tiempo, esto se vuelve más fácil de hacer, aunque los ataques espirituales continuarán durante toda su vida; recuerde siempre que estamos en una guerra espiritual (vea el capítulo La armadura de Dios).

En resumen, te estás moviendo de una vida de actividades mundanas, egoístas y carnales, a una vida de actividades celestiales, desinteresadas, generosas y amorosas, y deseas ser más como Cristo todos los días. Ahora estás luchando contra las fuerzas de la oscuridad, ya no caminas bajo su mando o poder. Incluso cuando ahora ve a otros participar en actividades mundanas, carnales y carnales (o bromas burdas, fiestas llenas de actividades lujuriosas, etc.), no participa de ellas. Ahora estás llamado a un estándar más alto:

Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable (agradable) a Dios, que es el culto racional de ustedes. Y no se adapten (no se conformen) a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable (agradable) y perfecto. – Romanos 12:1-2

El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándose a lo bueno. Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, dándose preferencia unos a otros. No sean perezosos en lo que requiere diligencia. Sean fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozándose en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración, contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.

Bendigan a los que los persiguen. Bendigan, y no maldigan. Gócense con los que se gozan y lloren con los que lloran. Tengan el mismo sentir (pensar) unos con otros. No sean altivos en su pensar, sino condescendiendo con los humildes. No sean sabios en su propia opinión.

Nunca paguen a nadie mal por mal. Respeten (Consideren) lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres. Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: “Mia es la venganza, Yo pagare,” dice el Señor. “Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber, porque haciendo esto, carbones encendidos amontonaras sobre su cabeza.” No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien. – Romanos 12:9-21

Este estándar más alto significa que emulamos a Cristo (“se perfecto”) en todas las cosas, y ya no utilizamos las formas del mundo, que generalmente incluye cosas como: mentir, engañar, robar, usar medidas falsas o escalas deshonestas, armas de guerra, violencia, etc. Debemos seguir el ejemplo que Cristo nos dio, incluso cuando hacerlo va en contra de los caminos y la sabiduría de este mundo, e incluso cuando es difícil.

LOS FRUTOS DEL ESPIRITU

Algunos esperan tener una sensación cálida y difusa cuando nacen de nuevo, pero al menos para mí, no hubo “sentimiento”; francamente, no me sentí diferente de lo que había sentido antes: fue solo una decisión intelectual y emocional de comprometer mi vida a Cristo, en respuesta a escuchar (y luego creer) el mensaje del evangelio de la verdad. Sin embargo, un cristiano nacido de nuevo debería comenzar a notar cambios tanto en sus pensamientos como en su comportamiento. Es observando estos signos de un cambio en ti, que sabes que Él realmente está trabajando en, y a través de ti, ahora con Su Espíritu. Veo tales cambios en mi propia vida.

Entonces, a medida que comienzas a caminar con Cristo, con Él morando en ti y tú en Él, tus pensamientos y comportamiento / acciones deben comenzar a exhibir características del “fruto del espíritu”, que incluyen:

  1. Mansedumbre,
  2. Amor,
  3. Alegría,
  4. Paz,
  5. Paciencia,
  6. Amabilidad (y compasión),
  7. Bondad,
  8. Fidelidad,
  9. Mansedumbre,
  10. Auto control,
  11. Perdón (¡perdonar a los demás como tú también eres perdonado!),
  12. Humildad,
  13. No juzgar a los demás,
  14. No chismear, etc.

Contrasta la lista anterior con las cosas que Dios odia (fruto de la carne):

Seis cosas hay que el Señor odia,
Y siete son abominación para El:
Ojos soberbios, lengua mentirosa,
Manos que derraman sangre inocente,
Un corazón que trama planes perversos,
Pies que corren rápidamente hacia el mal,
Un testigo falso que dice mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos. – Proverbios 6:16-19

Si bien, recibiste una nueva naturaleza cuando naciste de nuevo, también tienes tu vieja naturaleza (carnal). Los dos ahora viven juntos, en una lucha constante, una batalla: ¡la carne realmente lucha contra el espíritu! Verá esta lucha constante entre el “hombre natural” (el viejo yo carnal) y el nuevo “hombre espiritual”, incluso después de haber nacido de nuevo:

“Velen y oren para que no entren en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.” – Mateo 26:41

Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen. … Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. – Gálatas 5:16-17, 22-25

Ahora te confieso que es mucho más fácil escribir este capítulo que cambiar el comportamiento de uno; a veces es muy difícil exhibir el fruto del Espíritu, incluso después de haber nacido de nuevo. Pero otras personas a su alrededor deberían comenzar a ver cambios visibles en su comportamiento, actitud, estados de ánimo y acciones ahora que ha nacido de nuevo. Ciertamente no estoy donde me gustaría estar en muchas áreas, pero sigo adelante todos los días, despertando hacia Cristo. Se necesita atención y disciplina deliberadas para caminar con Cristo, combinado con leer y meditar en Su Palabra todos los días (junto con una vida de oración sólida). Asegúrese de que su nuevo yo esté evitando el comportamiento carnal y básico del hombre no salvo. Ahora estás viviendo para (y en) Cristo y Él en ti; no debes seguir viviendo como lo hace un pagano. Este tema se trata más a fondo en el capítulo Cambiando tus hábitos mundanos.

Es por la fuerza de Cristo, no por tu propia fuerza de voluntad, que podrás hacer esto. Recuerda que Cristo te redimió, te compró de entre los muertos y te dio nueva vida en Él. Pronto verá que tiene nuevos deseos, no por la fama, la fortuna y el poder de este mundo, sino por las cosas de Cristo. Cristo promete “darte los deseos de tu corazón”. Es una transición asombrosa ver cómo sucede en ti; el Salmista habla de esto mismo:

No te irrites a causa de los malhechores;
No tengas envidia de los que practican la iniquidad.
Porque como la hierba pronto se secarán
Y se marchitarán como la hierba verde.
Confía en el Señor, y haz el bien;
Habita en la tierra, y cultiva la fidelidad.
Pon tu delicia en el Señor,
Y El te dará las peticiones de tu corazón.
Encomienda al Señor tu camino,
Confía en El, que El actuará;
Hará resplandecer tu justicia como la luz,
Y tu derecho como el mediodía. – Salmos 37:1-6

No siempre verá los cambios sucediendo de una vez; ocurren con mucho trabajo y perseverancia en la vida de un cristiano mientras continúas caminando con Cristo y madurando en Cristo. Sin embargo, los que te rodean deberían comenzar a ver que eres una persona diferente, que ahora vive para Cristo. Si no hay cambios visibles que otros puedan ver claramente, es una gran señal de alerta que su compromiso con Cristo puede no estar donde debe estar. Y sepa esto: otros a su alrededor están observando su vida recién nacida muy de cerca, y continuarán haciéndolo, especialmente aquellos que aún no conocen a Cristo. Están buscando alguna señal de hipocresía en ti, o que no eres genuino en tu profesión de fe. Tenga en cuenta que su vida es ahora un testimonio vivo para los demás, que glorifica a Cristo o lo avergüenza. Está escrito que somos “embajadores de Cristo”, miembros de “un SACERDOCIO real”, y que debemos ser testigos de otros, a quienes se les dice que “dejen que su luz brille ante los hombres … y glorifiquen a su Padre [Dios]”:

Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios! – 2 Corintios 5:20

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquél que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia. – 1 Pedro 2:9-10

“Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.”– Mateo 5:16

También está escrito que permita que tu “’Sí, [sea] sí’ o ‘No, [sea] no’”. Se fiel a su palabra, actúa con integridad y se honesto en todos tus asuntos, confiable para hacer lo que dices que harás, como Dios lo dice. Camina digno de tu Dios y Rey. Su testigo a través de su comportamiento y acciones a menudo habla más fuerte que cualquier otra cosa que haga, incluso más fuerte que las cosas que dice.

Hablando más sobre los cambios en la personalidad que resultan de vivir en el Espíritu, los cambios más importantes para mí fueron que me convertí (gradualmente):

  1. Más tolerante / paciente (aunque esto ha sido una prueba extrema para mí),
  2. Menos vulgar en el hablar y escritura (ya no participo en “bromas groseras” – ni repito chistes sucios / groseros ni me río de ellos como en otros tiempos),
  3. Ya no tengo ansiedad (soy más tranquilo y pacífico mientras confío en el Señor, en lugar de confiar en otros hombres o en mí mismo), y
  4. Menos criticón con los demás (ahora que he visto mi propia naturaleza y comportamiento miserablemente pecaminoso, pero aún más – viendo cuán increíblemente amable, compasivo, misericordioso, lento para la ira y lleno de gracia y misericordia, el Señor ha sido conmigo). Sin embargo, una nota al margen aquí: me corrijo, pero el reprender a los demás por sus falsas enseñanzas y doctrinas no es ser “criticón”, se llama decir la verdad. ¡Les debo identificar las falsas enseñanzas, porque están dañando la gloria de Cristo y causando que muchos caigan y tropiecen o se queden cortos de la vida eterna!

Ahora, no me malinterpreten, todavía me equivoco horriblemente a veces. Pero incluso, me levanto y me comprometo a hacerlo mejor la próxima vez y dejo que Su Espíritu continúe moldeándome para ser mejor, porque está escrito: “Su misericordia y compasión nunca fallan, son nuevas cada mañana”. no importa qué, continúe, presionando a Cristo aún más cada día cuando sea necesario.

Y, por último, la idea común de que algunos cristianos son sacerdotes y el resto de nosotros deberíamos seguir a esos sacerdotes no es bíblico. ¡Todo creyente nacido de nuevo es un sacerdote en y para Cristo! Es por eso por lo que es más importante que no permanezcas como un bebé cristiano, sino que madures, para que puedas ayudar y guiar a los demás, y también dar un buen ejemplo de cómo es una vida guiada por el Espíritu.

UN CRISTIANO CONFIA EN EL SEÑOR

Un cristiano debe confiar completamente en el Señor al 100% en todo momento y en todas las cosas, en tiempos de bien y en tiempos de peligro. Este es un tema de vital importancia. Explico más en el capítulo La paz de Dios que la falta de confianza en el Señor se manifiesta como ansiedad en la vida de un cristiano. Las Escrituras nos dicen que Él nunca te dejará, olvidará o abandonará, que promete cambiarte a su semejanza. Él ve y sabe todas las cosas, y ya ha sido victorioso sobre todas las cosas. Además, leemos que nada puede separarnos del amor de Dios: nada en la tierra, debajo de la tierra o en los cielos de arriba, ni el hombre ni el espíritu ni Satanás ni sus demonios. Las Escrituras también nos dicen que Su palabra nunca fallará, por lo que vivimos en Su seguridad, la seguridad de las cosas por venir que leemos en las Escrituras.

Se puede aprender mucho acerca de confiar en Dios al estudiar cómo se comportaron los patriarcas de la fe (por ejemplo, Noé, Abraham, Daniel, Job, etc.) y cómo confiaron en Dios. ¡Muchos de ellos ni siquiera vivieron para ver el cumplimiento completo de las promesas de Dios para ellos, sin embargo, aún confiaban en Él por completo! Te animo a que revises su fuerza de fe y su continua devoción al Señor, incluso en (especialmente en) los tiempos de prueba extrema o persecución (es decir, el diluvio, la guarida del león, la esclavitud en Egipto, aflicción física severa, pérdida personal, pérdida de seres queridos, etc.), incluso cuando sabían que enfrentarían la muerte por su fe. El libro de Daniel muestra cómo él (junto con Sadrac, Mesec y Abednego) se manejó frente a una muerte segura y es muy inspirador para mí.

UN CRISTIANO ES SIEMPRE AGRADECIDO

Y finalmente, un cristiano debe exhibir una actitud de verdadera alabanza, agradecimiento y acción de gracias al Señor (y debe hacerlo en todas las circunstancias, buenas o malas), ¡porque ha sido redimido de la muerte a la vida! Qué maravilloso regalo recibir, totalmente inmerecido, y todos deberíamos estar siempre atentos y agradecidos, agradeciendo diariamente al Señor, sin importar lo que se nos presente. Un cristiano también es un dador alegre, según su propio corazón. Espero que este capítulo les haya dado un buen comienzo para vivir en el Espíritu.

Continuemos en el camino hacia la salvación eterna, mientras discutimos el tema de la obediencia a continuación, dándonos cuenta de que es solo viviendo en el Espíritu y permaneciendo en Cristo y Él en ti, que puedes ser un hijo obediente de Dios.

ENSEÑANZAS FALSA QUE ENCONTRARÁS:

  • Una vez Salvo siempre Salvo
  • Un Cristiano ya no peca
  • Interpretaciones extrañas de la “Marca de la Bestia”

ESCRITURAS RELACIONADAS:

Porque sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado.

Porque lo que hago, no lo entiendo. Porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la Ley, reconociendo que es buena. Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí.

Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno. Porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Pues no hago el bien que deseo, sino el mal que no quiero, eso practico. Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí.

Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Porque en el hombre interior me deleito con la Ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.

¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado. – Romanos 7:14-25

¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios. – 1 Corintios 6:19-20

Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. – 2 Corintios 4:16

Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen. Y si alguien peca, tenemos Abogado (Intercesor) para con el Padre, a Jesucristo el Justo. El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. … Pero el que guarda Su palabra, en él verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios. En esto sabemos que estamos en El. El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo. – 1 Juan 2:1-2, 5-6

No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida (las riquezas), no proviene del Padre, sino del mundo. El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. – 1 Juan 2:15-17

“No juzguen para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que ustedes juzguen, serán juzgados; y con la medida con que midan, se les medirá.

¿Por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?” – Mateo 7:1-3

Pero les rogamos hermanos, que reconozcan (honren) a los que con diligencia trabajan entre ustedes, y los dirigen en el Señor y los instruyen (amonestan), y que los tengan en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivan en paz los unos con los otros. Les exhortamos, hermanos, a que amonesten a los indisciplinados, animen a los desalentados, sostengan a los débiles y sean pacientes con todos. Miren que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino que procuren siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos.

Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu. No desprecien las profecías (los dones de profecías). Antes bien, examínenlo todo cuidadosamente, retengan lo bueno. Absténganse de toda forma (apariencia) de mal.

Y que el mismo Dios de paz los santifique por completo; y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Aquél que los llama, el cual también lo hará. – 1 Tesalonicenses 5:12-24

Yo, pues, prisionero del Señor, les ruego que ustedes vivan (anden) de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también ustedes fueron llamados en una misma esperanza de su vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. – Efesios 4:1-6

Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ustedes ya no anden así como andan también los Gentiles (paganos), en la vanidad de su mente. Ellos tienen entenebrecido su entendimiento, están excluidos (separados) de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón.

Habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas. Pero ustedes no han aprendido a Cristo (el Mesías) de esta manera. Si en verdad Lo oyeron y han sido enseñados en El, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que sean renovados en el espíritu de su mente, y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.

Por tanto, dejando a un lado la falsedad, Señorhablen verdad cada cual con su projimo, porque somos miembros los unos de los otros. Enojense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad (lugar) al diablo.

El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala (corrompida), sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.

Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención. Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia. Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo. – Efesios 4:17-32

Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y anden en amor, así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.

Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre ustedes, como corresponde a los santos. Tampoco haya obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza ustedes saben esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

Que nadie los engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no sean partícipes con ellos; porque antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor; anden como hijos de luz. Porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.

Examinen qué es lo que agrada al Señor, y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas (repróchenlas). – Efesios 5:1-11

Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu.

Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor. Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre. Sométanse unos a otros en el temor (la reverencia) de Cristo. – Efesios 5:15-21

Por tanto, no reine el pecado en su cuerpo mortal para que ustedes no obedezcan a sus lujurias; ni presenten los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues no están bajo la ley sino bajo la gracia.

¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! ¿No saben ustedes que cuando se presentan como esclavos a alguien para obedecerle, son esclavos de aquél a quien obedecen, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque ustedes eran esclavos del pecado, se hicieron obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fueron entregados, y habiendo sido libertados del pecado, ustedes se han hecho siervos de la justicia.

Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de su carne. Porque de la manera que ustedes presentaron sus miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presenten sus miembros como esclavos a la justicia, para santificación. – Romanos 6:12-19

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten. Lo que también han aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practiquen, y el Dios de paz estará con ustedes.  – Filipenses 4:8-9

Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen… – Hebreos 13:5

Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente (con bendiciones), abundantemente (con bendiciones) también segará. Que cada uno como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra. – 2 Corintios 9:6-8

Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan (alaban) Su nombre. Y no se olviden ustedes de hacer el bien y de la ayuda mutua (compartir), porque de tales sacrificios se agrada Dios. – Hebreos 13:15-16

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo: Gracia y paz les sean multiplicadas a ustedes en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.

Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquél que nos llamó por Su gloria y excelencia. Por ellas El nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos. Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.

Pues estas virtudes, al estar en ustedes y al abundar, no los dejarán ociosos (ser inútiles) ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. – 2 Pedro 1:1-8

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios. … Y mientras lo apedreaban, Esteban invocaba al Señor y decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu.”

Cayendo de rodillas, clamó en alta voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado.” Habiendo dicho esto, durmió (expiró). – Hechos 7:55, 59-60

Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos (lo oímos), no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz.

Porque El nos libró del dominio (de la autoridad) de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados. – Colosenses 1:9-14

El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe reprender tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad. – 2 Timoteo 2:24-26

Por tanto, puesto que Cristo ha padecido en la carne, ármense también ustedes con el mismo propósito, pues quien ha padecido en la carne ha terminado con el pecado, para vivir el tiempo que le queda en la carne, ya no para las pasiones humanas, sino para la voluntad de Dios. Porque el tiempo ya pasado les es suficiente para haber hecho lo que agrada a los Gentiles, habiendo andado en sensualidad, lujurias, borracheras, orgías, embriagueces, y abominables idolatrías.

Y en todo esto, se sorprenden de que ustedes no corren con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y los insultan. Pero ellos darán cuenta a Aquél que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque con este fin fue predicado el evangelio (fueron anunciadas las buenas nuevas) aun a los muertos, para que aunque sean juzgados en la carne como hombres, vivan en el espíritu conforme a la voluntad de Dios.

Pero el fin de todas las cosas se acerca. Sean pues ustedes prudentes y de espíritu sobrio para la oración. Sobre todo, sean fervientes en su amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados. Sean hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones (sin quejas).

Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve (que ministra), que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén. – 1 Pedro 4:1-11

Pues El dice:

En el tiempo propicio te escuche,
y en el dia de salvacion te socorri
.”
Pero ahora es “el tiempo propicio”; ahora es “el dia de salvacion.”

No dando nosotros en nada motivo de tropiezo, para que el ministerio no sea desacreditado. Pues en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros (servidores) de Dios, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos, en pureza, en conocimiento, con paciencia, con bondad, en el Espíritu Santo, con amor sincero, en la palabra de verdad, en el poder de Dios; por armas de justicia para la derecha y para la izquierda; en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama; como impostores, pero veraces.

Somos tratados como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte; como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo. – 2 Corintios 6:2-10

Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. – 2 Corintios 7:1

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús. – Filipenses 4:6-7

Y los discípulos estaban continuamente llenos de gozo y del Espíritu Santo. – Hechos 13:52

El Señor es mi fuerza y mi escudo;
En El confía mi corazón, y soy socorrido;
Por tanto, mi corazón se regocija,
Y Le daré gracias con mi cántico. – Salmos 28:7

Diré yo al Señor: “Refugio mío y fortaleza mía,
Mi Dios, en quien confío.”


Pues El dará órdenes a Sus ángeles acerca de ti,
Para que te guarden en todos tus caminos.
En sus manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra. – Salmos 91:2, 11-12

Que las misericordias del Señor jamás terminan,
Pues nunca fallan Sus bondades;
Son nuevas cada mañana;
¡Grande es Tu fidelidad! – Lamentaciones 3:22-23

Y éste es el mensaje que hemos oído de El y que les anunciamos: Dios es Luz, y en El no hay ninguna tiniebla. Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Pero si andamos en la Luz, como El está en la Luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (iniquidad). Si decimos que no hemos pecado, Lo hacemos a El mentiroso y Su palabra no está en nosotros. – 1 Juan 1:5-10 [Nota: Estos versículos se aplican a aquellos que nacen de nuevo, ya que tenemos un abogado con el Padre, Jesucristo nuestro Mediador, por lo cual si pecamos (no intencional o deliberadamente en una elección de estilo de vida continua), podemos arrepentirnos y Él es fiel y solo para perdonarnos. Incluyo el versículo aquí para completar, pero esto es algo que harás de manera continua en tu caminar cristiano, hasta la muerte. Vea la enseñanza falsa “Un cristiano que ya no tiene pecados”.]

Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él. – 1 Juan 4:16

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante. No se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido. El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. – 1 Corintios 13:4-7

Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo. – Romanos 15:13

Con toda oración y súplica oren en todo tiempo en el Espíritu, y así, velen con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Oren también por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamarlo hable sin temor, como debo hablar. – Efesios 6:18-20

“Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que Lo adoren. Dios es espíritu, y los que Lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad.” – Juan 4:23-24

Y ahora, hijos, permanezcan en El, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no nos apartemos de El avergonzados en Su venida. – 1 Juan 2:28

“También han oído que se dijo a los antepasados: ‘No juraras falsamente, sino que cumpliras tus juramentos al Señor.’ Pero Yo les digo: no juren de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de Sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. Antes bien, sea el hablar de ustedes: ‘Sí, sí’ o ‘No, no’; porque lo que es más de esto, procede del mal (del maligno).” – Mateo 5:33-37

Por tanto, preparen su entendimiento para la acción. Sean sobrios en espíritu, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les traerá en la revelación (la manifestación) de Jesucristo. Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, sino que así como Aquél que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir. Porque escrito está: “Sean santos, porque Yo soy santo.” – 1 Pedro 1:13-16

Por tanto, desechando toda malicia, y todo engaño, e hipocresías, y envidias y toda difamación, deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación, si es que han probado la bondad del Señor.

Y viniendo a El, como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. – 1 Pedro 2:1-5

Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos, que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma. Mantengan entre los Gentiles (incrédulos) una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que les calumnian como malhechores, ellos, por razón de las buenas obras de ustedes, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación (del juicio).

Sométanse, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey como autoridad, o a los gobernadores como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien. Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, ustedes hagan enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos.

Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la maldad, sino empléenla como siervos de Dios. Honren a todos, amen a los hermanos, teman (reverencien) a Dios, honren al rey.

Siervos, estén sujetos a sus amos con todo respeto, no sólo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables. Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios, alguien sobrelleva penalidades sufriendo injustamente. Pues ¿qué mérito hay, si cuando ustedes pecan y son tratados con severidad lo soportan con paciencia? Pero si cuando hacen lo bueno sufren por ello y lo soportan con paciencia, esto halla gracia con Dios.

Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos, el cual no cometio pecado, ni engaño alguno se hallo en Su boca; y quien cuando Lo ultrajaban, no respondía ultrajando. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquél que juzga con justicia.

El mismo llevó (cargó) nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados. Pues ustedes andaban descarriados como ovejas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián (Supervisor) de sus almas. – 1 Pedro 2:11-25

En conclusión, sean todos de un mismo sentir (tengan todos armonía), compasivos, fraternales, misericordiosos, y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fueron llamados con el propósito de heredar bendición. – 1 Pedro 3:8-9

Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne. Porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo. – 2 Corintios 10:3-5

Sin embargo, continuemos viviendo según la misma norma que hemos alcanzado.

Hermanos, sean imitadores míos, y observen a los que andan según el ejemplo que tienen en nosotros. Porque muchos andan como les he dicho muchas veces, y ahora se lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales.

Porque nuestra ciudadanía (patria) está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de Su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a El mismo. – Filipenses 3:16-21

“Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en Mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado.

Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer.” – Juan 15:1-5

Sufre penalidades conmigo, como buen soldado de Cristo Jesús. El soldado en servicio activo no se enreda en los negocios de la vida diaria, a fin de poder agradar al que lo reclutó como soldado.

También el que compite como atleta, no gana el premio si no Esto lo saben, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, reciban ustedes con humildad (mansedumbre) la palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas. – Santiago 1:19-21

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