“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito (único),
para que todo aquél que cree en El, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” – Juan 3:16

7.9 Salmos 107

Den gracias al SEÑOR, porque El es bueno;
Porque para siempre es Su misericordia.
Díganlo los redimidos del SEÑOR,
A quienes ha redimido de la mano del adversario,
Y los ha reunido de las tierras,
Del oriente y del occidente,
Del norte y del sur.

Vagaron por el desierto, por lugar desolado,
No hallaron camino a ciudad habitada;
Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellos.
Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR,
Y El los libró de sus aflicciones;
Y los guió por camino recto,
Para que fueran a una ciudad habitada.
Den gracias al SEÑOR por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque El ha saciado al alma sedienta,
Y ha llenado de bienes al alma hambrienta.

Moradores de tinieblas y de sombra de muerte,
Prisioneros en miseria y en cadenas,
Porque fueron rebeldes a las palabras de Dios
Y despreciaron el consejo del Altísimo;
Humilló sus corazones con trabajos,
Tropezaron y no hubo quien los socorriera.
Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR
Y El los salvó de sus aflicciones;
Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte
Y rompió sus cadenas.
Den gracias al SEÑOR por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque El rompió las puertas de bronce
E hizo pedazos las barras de hierro.

Por causa de sus caminos rebeldes,
Y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos.
Su alma aborreció todo alimento,
Y se acercaron hasta las puertas de la muerte.
Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR
Y El los salvó de sus aflicciones.
El envió Su palabra y los sanó
Y los libró de la muerte.
Que ellos den gracias al SEÑOR por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Ofrezcan también sacrificios de acción de gracias
Y hablen de Sus obras con cantos de júbilo.

Los que descienden al mar en naves
Y hacen negocio sobre las grandes aguas,
Han visto las obras del SEÑOR
Y Sus maravillas en lo profundo.
Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso
Que encrespó las olas del mar.
Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades,
Sus almas se consumían por el mal.
Temblaban y se tambaleaban como ebrios,
Y toda su pericia desapareció.
En su angustia clamaron al SEÑOR
Y El los sacó de sus aflicciones.
Cambió la tempestad en suave brisa
Y las olas del mar se calmaron.
Entonces se alegraron, porque las olas se habían aquietado,
Y El los guió al puerto anhelado.
Que den gracias al SEÑOR por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Exáltenlo también en la congregación del pueblo,
Y alábenlo en la reunión de los ancianos.

El convierte los ríos en desierto
Y los manantiales en secadales;
La tierra fértil en salinas,
Por la maldad de los que moran en ella.
Transforma el desierto en estanque de aguas,
Y la tierra seca en manantiales;
En ella hace morar a los hambrientos,
Para que establezcan una ciudad donde vivir,
Y siembren campos, planten viñas,
Y recojan una cosecha abundante.
Los bendice también y se multiplican mucho,
Y no disminuye su ganado.

Cuando son disminuidos y abatidos
Por la opresión, la calamidad y la aflicción,
Vierte desprecio sobre los príncipes,
Y los hace vagar por un lugar desolado sin camino.
Pero al pobre lo levanta de la miseria y lo pone seguro en alto,
Y multiplica sus familias como un rebaño.
Los rectos lo ven y se alegran,
Pero a toda iniquidad se le cierra la boca.
¿Quién es sabio? Que preste atención a estas cosas,
Y considere las bondades del SEÑOR.

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“Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” – Juan 8:32

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