«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito,
para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna». – Juan 3:16

Bendición

Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios. – Salmos 46:10

Dios no se cansa.
No se fatiga.
No necesita un día libre.
No necesita llamar reportándose enfermo.
No necesita vacaciones.
No necesita detenerse y descansar.
No necesita un tiempo de espera.
No necesita detenerse y recuperar el aliento.
No necesita dormir.
Él no se rinde.
No necesita una segunda oportunidad para hacerlo bien.
Él no espera poder hacerlo. No espera quizás hacerlo.
Él no espera saber si podrá; Él es poderoso.
Él no desea saber si pudiera.
No se pregunta si lo hará;
Es su voluntad.
Él no está sorprendido. No es tomado por sorpresa.
Él lo ve todo. Él lo sabe todo. Él está en todos lados.
Él es Omnisciente. Él es Omnipresente. Él es Omnipotente.
Y él juzgará a todos.
Él no necesita pedir permiso.
Él no necesita prestar más atención.
Él no necesita tomar más clases.
No necesita aprender nada nuevo.
Él no necesita esperar para ver qué sucederá.
Él no depende del mero hombre para que se haga su voluntad.
Él no es ignorado.
No se le falta el respecto.
Él no es burlado.
Él no miente. No omite la verdad.
Él no dice medias verdades. Él no cambia de opinión.
Él no rompe Sus promesas.
Él no te olvida. Él no puede abandonarte.
Siempre y para siempre.
Él es paciente. Él está enamorado. Él es amable.
Es lento para la ira. Él es misericordioso. Él es justo.
Él es santo. Él es glorioso.
Él es justo. El solo es.
Él es quien siempre fue.
Él es quien es ahora.
Él es quien será por toda la eternidad.
Él no está vencido.
Él prevalecerá.
Él ha prevalecido.
Él está contigo en este mismo instante
En este momento, justo donde estás.
Porque Él es el Creador de todo, antes de todo,
para todos, en todos, a través de todos,
sostiene todo, después de todo, sobre todo, y en general.
Descansa en la paz eterna de nuestro Señor y Salvador Jesucristo,
hoy y para siempre Amén.