«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito,
para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna». – Juan 3:16

6.31 Catolicismo Romano Enmascarado Como Cristianismo

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El catolicismo romano da la apariencia de ser el cristianismo de la Biblia, pero no lo es. La Iglesia Católica Romana (junto con sus hermanos ortodoxos orientales) enseña y predica doctrinas que están diseñadas para atrapar a las personas dentro de un sistema hecho por el hombre de adoración falsa, enseñanzas falsas, balbuceos vanos y repetitivos, ritos, rituales, sacramentos, tradiciones, adoración de ídolos, misticismo, prácticas ocultistas y paganas, creencias y afirmaciones blasfemas, ¡con todo eso mezclado y enmascarado detrás de una fina capa de cristianismo fingido/falso!

Las muchas enseñanzas falsas del catolicismo romano incluyen (pero no se limitan a):

  • Purgatorio,
  • La Eucaristía siendo literalmente el cuerpo de Cristo (llamada “transubstanciación”)
  • Hacer penitencia,
  • Vender “indulgencias” (para los pecados),
  • El Papa como “Dios” en la tierra (blasfemia),
  • Sacerdotes como “Padre”, proclamando autoridad para perdonar pecados (lo cual solo Dios puede hacer)
  • Celibato obligatorio,
  • La salvación se gana por “actos meritorios” y los “sacramentos de la iglesia”,
  • Adoración de ídolos,
  • Bautismo infantil,
  • Orar a María,
  • Orar a y para los muertos,
  • Otros rituales, ordenanzas, sacramentos y engaños creados por el hombre que son demasiado largos para enumerarlos aquí…

Sin embargo, está escrito:

Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado a Aquel que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema.

Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguien les anuncia un evangelio contrario al que recibieron, sea anatema. – Gálatas 1:6-9

Durante muchos cientos de años, la Iglesia Católica Romana trabajó para suprimir la verdad de las Escrituras, incluso corrompiendo las Escrituras (en la forma de la Vulgata latina) para apoyar las doctrinas de la iglesia. ¡Esta llamada “iglesia cristiana” incluso torturó y masacró a aquellos que se atrevieron a traducir la Biblia en su propio idioma o incluso a leerla en su propio idioma! Comprensiblemente, muchas personas fueron engañadas por la Iglesia de Roma durante la Edad Media, ya que la verdad de las Escrituras fue ocultada al hombre común, pero con abundante acceso a la verdad de la Palabra de Dios hoy, no estoy seguro de cómo alguien confunde el catolicismo romano, con el cristianismo verdadero como se define en las Escrituras.

Tenga en cuenta que el catolicismo romano evolucionó a partir de la mezcla de creencias paganas con elementos del cristianismo, y el catolicismo comenzó cientos de años después de Cristo. Parte del engaño es su supuesta asociación con los primeros santos y apóstoles como Pedro y Pablo, dando la apariencia de que están asociados con la iglesia cristiana apostólica primitiva. En un extracto de The Christian Church, Its Rise and Progress, (La Iglesia Cristiana, Su Surgimiento y Progreso) H. M. Riggle ayuda a arrojar más luz sobre esto al comparar la verdadera iglesia del Nuevo Testamento (la única Iglesia universal de Dios, la Iglesia de Cristo) versus la Iglesia de Roma: [1]

La iglesia apóstata es traída a la vista en Apocalipsis 17 bajo el símbolo de una mujer corrupta que tiene una copa de oro en su mano, llena de abominaciones e inmundicias de sus fornicaciones. Ella es llamada “Babilonia la grande, la madre de las rameras”. Esta mujer corrupta no es la novia (pura) de Cristo. No hay comunicación con la cabeza viviente (Cristo). Ella apostató—se separó de la verdad, se prostituyó—y por fin tendrá su porción en el lago de fuego y azufre. Esta es la gran apostasía.

La Iglesia Primitiva y la Iglesia de Roma Comparadas

La verdadera iglesia se caracteriza por recibir y retener la doctrina y la fe de los apóstoles. “Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular” (Efesios 2:20). “se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles” (Hechos 2:42). La iglesia debe sostener las mismas doctrinas que enseñaron los apóstoles y profetas inspirados, y que están contenidas en las Sagradas Escrituras. Esta es la prueba puesta por el mismo Jesús: “Mis ovejas oyen mi voz: …y me siguen”; “Al extraño no siguen”. Escuche al apóstol sobre este punto: “Cualquiera que se rebela y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que persevera en la doctrina, ése tiene tanto al Padre como al Hijo”.

No son, pues, los sentimientos de los padres, pontífices, obispos o concilios, sino sólo los de los profetas y apóstoles, los que constituyen el fundamento de la fe de la iglesia. Su doctrina apostólica es la primera prueba de la iglesia, a la que se titula enfáticamente “columna y baluarte de la verdad”. Si falta esta cualidad, nada más puede valer.

La Iglesia de Roma cumple la predicción de Pablo de que “algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Ella se ha apartado de la doctrina apostólica de que la salvación se obtiene a través de la fe del arrepentimiento (Marcos 1:15; Ro. 4:16; Ro. 10:9; Ef. 2:8, 9) y la ha sustituido por una religión de obras, incluidas las indulgencias, el confesionario, la misa, la extremaunción, el purgatorio, etc. Ninguno de ellos tiene fundamento alguno en la Sagrada Escritura.

Se ha apartado de la doctrina apostólica de la santidad de corazón y de vida (Mt. 5:8; Tit. 2:11, 12; Lucas 1:74, 75; 1 Juan 4:17; 1 Juan 3:3,6) y la sustituyó por una mera santidad externa, que ella ha restringido a ciertas órdenes e individuos, como monjes, monjas, hermanas de la caridad, prelados y papas; así ha llegado el apelativo, “Su Santidad el Papa”. En la iglesia primitiva todos los hermanos eran santos, porque eran salvos del pecado.

Ella se ha apartado de la doctrina apostólica de una vida sin pecado (1 Juan 3:6, 8, 9; 1 Juan 5:18), y en las siguientes citas de sus autores estándar reconoce y enseña que sus miembros están llenos de pecado. De hecho, el sacerdocio de Roma no enseña en ninguna parte una vida sin pecado.

El Llamado a Dejar Babilonia

Hemos visto que “Babilonia la grande” de Apocalipsis 17 se compone de una familia, una madre y sus hijas rameras. La madre es la Iglesia de Roma, mientras que las hijas son en particular las sectas protestantes. Esta fraternidad de las llamadas iglesias, desde Roma hasta la última hija nacida, no representa a la novia pura, “la esposa del Cordero”. De su novia el Señor dijo: “Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti”. “Pero sin igual es mi paloma, mi perfecta”. “Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino”. “Para presentarlos como virgen pura a Cristo”. Dios tiene una sola familia, su hogar. Como ningún hombre puede tener dos familias, Dios tiene una sola iglesia, que es la sagrada familia.

Ignorantemente, muchas almas honestas, así como verdaderos hijos de Dios, han sido llevados a unirse a estas instituciones apóstatas. No dudamos que la Iglesia de Roma alberga en su seno a muchas personas sinceras y honestas cuyo corazón anhela cosas mejores. Tenemos un sentimiento cálido y tierno por estas queridas personas. No son ellos los que antagonizamos, sino la religión y la enseñanza apóstata y corrupta que está destruyendo sus almas.

Hay muchos libros y recursos que discuten los errores del catolicismo romano en mayor detalle, así que búsquelos. Véase también denominacionalismo y el capítulo sobre cómo encontrar una iglesia.

[1] Riggle, H.M. (1912), The Christian Church, Its Rise and Progress, (The Gospel Trumpet Company).

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